Lo que he presenciado ayer en el Molinón de Gijón durante 3 horas y media me ha hecho recordar el título original de la peli de Jim Carrey en la que se convertía en Dios, Bruce Todopoderoso. Y es que el culto a Bruce tiene mucho de religión.
Nunca le había visto en directo pero es una de las cosas que hay que hacer en la vida aunque no seas fan-fan de los que se sabe todas las canciones. Yo no lo soy, pero le he seguido lo suficiente para disfrutar con un concierto suyo. Y ayer he acudido a la cita y lo he entendido todo.
Es más que un concierto; en parte fiesta, parte culto, parte sentirte un niño pequeño. Y él es parte animador de fiestas, parte icono y parte el papá guay en la habitación de los niños jugando a los indios. Y es capaz de hacer todo eso sin fallar una nota con su Fender Telecaster de toda la vida, y cantando a pleno pulmón durante tres horas y media seguidas sin ningún descanso. Impresionante.
Es un cliché, pero durante todo el tiempo ha regalado a un público totalmente entregado todos los éxitos que le pedían y más. Ha sido cercano como nunca había visto a nadie en su posición serlo, humilde como solo puede serlo alguien tan bueno, y una rock star a la altura de Elvis y de Los Beatles. "The River", "Born to Run", "Dancing in the Street", "The Rising", "Born in the USA", "Because the night". Todo joyas en la historia del rock.
Tras el "Twist and Shout" y el "Shout", con una E Street band a la altura de su reputación ya detrás del escenario, él se quedó con su guitarra acústica y su harmónica para darnos un último regalo: un "Thunder road" desnudo que resonó más allá del estadio.
El sabe perfectamente al país que viene, sabe cómo está España, y lo dijo varias veces en español para que le entendiera todo el mundo. Dijo que sabía que estamos pasando por malos tiempos, y que por eso apreciaba mucho más que hubiéramos ido a verlo, y que en el futuro habría "better days". Y durante tres horas y media hizo que todos nos lo creyéramos y fue ese padre que nos entretiene antes de dormirnos y que nos asegura que no hay monstruos debajo de la cama. Si lo dice él, me lo creo. Gracias Bruce.

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