¿Qué es un grupo musical? Pues ni más ni menos que gente que se reune para tocar música juntos. Desde el momento que dos o más personas se reunen para hacer música, hay un grupo. Puede ser algo efímero, y no hay grupo. De hecho, es lo que más suele pasar.
Yo he estado solo en un grupo: dos o más personas nos reuníamos regularmente para hacer música. Hoy se puede hacer incluso virtualmente. Todo empieza de manera inocente, rollo, "¿Qué hacemos esta tarde? ¿Por qué no cogemos esas guitarras de ahí e intentamos tocar algo?". Pero cuando hay una unión de mentes con el objetivo de hacer música pasa algo curioso; surje una chispa en el cerebro y quieres más y más. Es adictivo, y no lo puedes dejar. Vas aprendiendo poco a poco. Con sangre, sudor y lágrimas y sobre todo mucha diversión e ilusión vas aprendiendo los primeros acordes, las primeras canciones de tu grupo favorito, a cantar, a armonizar. Luego surge la primera canción propia y se abre un campo nuevo en infinito. Se empiezan a comprar guitarras, bajos, se busca un batería, local, los primeros bolos...Luego pueden pasar dos cosas; o se continúa o se deja. El 99% de los casos se deja. Yo lo dejé, la vida da muchas vueltas y se acabó el grupo. Los casos en que no se deja los conocemos todos.
Ahora voy a formar mi segundo grupo. El día 1 ha sido el lunes de la semana pasada: yo y otra persona llevamos una batería y un amplificador de bajo a un sitio donde poder tocar.
No va a ser fácil. Daré datos. Llevo componiendo y grabando maquetas desde que se acabó mi primer grupo hace años. Mi instrumento principal es el bajo, que toco bastante bien; me defiendo con la guitarra, teclados y canto medianamente bien (puedo afinar bien y tengo un rango aceptable).
Tengo claras unas cuantas cosas que cuando empezaba no tenía claras. Primera y principal, que quiero tocar mis canciones (también de otros compositores del grupo, por supuesto). Prefiero tener dos personas de público en un concierto tocando canciones propias que un concierto lleno tocando éxitos de otros; prefiero emplear dos semanas en ensayar la peor canción propia a emplear dos horas en ensayar mi canción favorita de mi cantante favorito. Segunda, la identidad de un grupo surge de la diversidad de gustos de los componentes haciendo música propia. Si a todo el mundo le gusta la misma música, el grupo probablemente será una tribute band. Tercera, llegar a ese equilibrio es muy difícil, pero es cuando surge algo interesante. Cuarta, que alguien tiene que dirigir, sino no hay...dirección.
Ahora mismo, el grupo lo formo yo, que compongo, canto y tocaré bajo o guitarra, y el batería, que toca la bateria (muy bien) y no compone ni canta, pero tiene muy claros sus gustos musicales (muy diferentes a los míos). El objetivo inmediato es convencer al batería de tocar mis canciones con su estilo, y no las canciones de sus grupos favoritos. No lo ha dicho, pero no creo que mis canciones le gusten. Le interesa tocar conmigo por cómo toco el bajo. Tampoco le gusta el nombre que tengo pensado para el grupo. Todo esto lo sé por las conversaciones del día 1.
Y llega el primer momento delicado. ¿Aceptar compromisos? ¿ser inflexible? ¿tocar canciones que no me interesan y no tienen nada que ver con mi música? ¿hacer versiones y canciones propias aunque no tengan mucho que ver? ¿aceptar cambiar partes del proyecto?
lunes, 21 de enero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
Innerspeaker, casi tan bueno como Lonerism
El primer album de Tame Impala, Innerspeaker (2010), es una escucha imprescindible también. No es tan conjuntado como Lonerism, pero tiene para mí su mejor canción.
"Solitude is bliss" es hipnótica. La mejor melodía que he escuchado en mucho tiempo, el mejor estribillo. Es difícil encontrarse un genio así, y cuando aparece, es obligado prestarle atención. Dejas lo que tienes que hacer y le escuchas. Pasa pocas veces en la vida.
El video tampoco tiene desperdicio.
"Solitude is bliss" es hipnótica. La mejor melodía que he escuchado en mucho tiempo, el mejor estribillo. Es difícil encontrarse un genio así, y cuando aparece, es obligado prestarle atención. Dejas lo que tienes que hacer y le escuchas. Pasa pocas veces en la vida.
El video tampoco tiene desperdicio.
viernes, 11 de enero de 2013
Fuckin' in the bushes, pistas vocales
He encontrado este video de los "cantantes" que pusieron las pistas de voces a este temazo que abre el "Standing on the shoulder of giants", el cuarto album de Oasis. Impagable la señora que lo cierra, me imaginaba a una señora más mayor y no esta friki.
sábado, 5 de enero de 2013
Tame Impala, Lonerism, o por qué Kevin Parker es tan grande
En justicia, después de escuchar el disco muchas veces seguido (algo raro en estos tiempos de canciones sueltas a 99 centimos), tenía que escribir otra entrada sobre este Lonerism.
Todos los años me pregunto qué música nueva descubriré, cuál será la canción o el disco que no paras de escuchar. Hay años que no escucho nada en absoluto que me llegue. Este año el mismo 1 de enero ya he cubierto la cuota. En Lonerism hay Música con mayúsculas.
Es un disco redondo. No hay peros que ponerle. Fluye de principio a fin y no puedes parar de escucharlo. Es mágico, hipnótico. En la anterior entrada lo he comparado con los Beatles, porque de hecho es lo que hace todo el mundo, y es una comparación legítima. La influencia está ahí, a la vista de todos, no la esconde en ningún momento y hace muy bien. Toca con el bajo Hofner, y lo pone en la contraportada, suena como Lennon al cantar y además usa todos los efectos para sonar aún más parecido (eco de cinta, etc). Hay temas como "Feels Like We Only Go Backwards" que realmente tiene que ser la mejor canción de John Lennon desde 1971.
Pero es que Kevin Parker no se para ahí. No se contenta con tener una gran canción, con una gran estrofa y un estribillo coreable. No. Desarrolla los temas casi como un compositor de música clásica, y te hace viajar por paisajes sonoros y claves musicales para llevarte de nuevo de vuelta al principio con una maestría apabullante.
Decía que quizá le hacían falta melodías al disco pero no es así. Tiene melodías por todos los lados. Melodías que se te quedan grabadas.
La producción es vintage sí, pero de una manera futurista, si eso tiene sentido. La manera en que combina la batería y bajo 60s con sonidos de guitarra de los 70 y sintetizadores de los 80 es alucinante. Mark Ronson en su Record Collection ya apuntaba esa dirección, pero Parker la lleva mucho más allá, y con éxito. Es como si a Revolver le pones las guitarras de David Gilmour y luego esperas a los 80 para que Vangelis grabe los sintetizadores y pones a Phil Spector a producirlo todo. Así de bueno es.
Y lo mejor de todo es que estos sonidos que estaban a la vanguardia de la música en los 60, 70 y 80 y que requerían meses de carísimo tiempo de estudio y equipos de productores e ingenieros, ahora los puede hacer un chico de 25 años en su habitación con un mac para hablar sobre soledad.
Por encima de propuestas pretenciosas y aburridas, como el soporífero Coexist de The XX, este disco es sin duda el mejor de 2012. Bien por NME por dejarlo claro.
Todos los años me pregunto qué música nueva descubriré, cuál será la canción o el disco que no paras de escuchar. Hay años que no escucho nada en absoluto que me llegue. Este año el mismo 1 de enero ya he cubierto la cuota. En Lonerism hay Música con mayúsculas.
Es un disco redondo. No hay peros que ponerle. Fluye de principio a fin y no puedes parar de escucharlo. Es mágico, hipnótico. En la anterior entrada lo he comparado con los Beatles, porque de hecho es lo que hace todo el mundo, y es una comparación legítima. La influencia está ahí, a la vista de todos, no la esconde en ningún momento y hace muy bien. Toca con el bajo Hofner, y lo pone en la contraportada, suena como Lennon al cantar y además usa todos los efectos para sonar aún más parecido (eco de cinta, etc). Hay temas como "Feels Like We Only Go Backwards" que realmente tiene que ser la mejor canción de John Lennon desde 1971.
Pero es que Kevin Parker no se para ahí. No se contenta con tener una gran canción, con una gran estrofa y un estribillo coreable. No. Desarrolla los temas casi como un compositor de música clásica, y te hace viajar por paisajes sonoros y claves musicales para llevarte de nuevo de vuelta al principio con una maestría apabullante.
Decía que quizá le hacían falta melodías al disco pero no es así. Tiene melodías por todos los lados. Melodías que se te quedan grabadas.
La producción es vintage sí, pero de una manera futurista, si eso tiene sentido. La manera en que combina la batería y bajo 60s con sonidos de guitarra de los 70 y sintetizadores de los 80 es alucinante. Mark Ronson en su Record Collection ya apuntaba esa dirección, pero Parker la lleva mucho más allá, y con éxito. Es como si a Revolver le pones las guitarras de David Gilmour y luego esperas a los 80 para que Vangelis grabe los sintetizadores y pones a Phil Spector a producirlo todo. Así de bueno es.
Y lo mejor de todo es que estos sonidos que estaban a la vanguardia de la música en los 60, 70 y 80 y que requerían meses de carísimo tiempo de estudio y equipos de productores e ingenieros, ahora los puede hacer un chico de 25 años en su habitación con un mac para hablar sobre soledad.
Por encima de propuestas pretenciosas y aburridas, como el soporífero Coexist de The XX, este disco es sin duda el mejor de 2012. Bien por NME por dejarlo claro.
martes, 1 de enero de 2013
Tame Impala, Lonerism, o por qué los Beatles eran tan grandes
Lo primero que sorprende del disco es la asombrosa capacidad de Kevin Parker para...¿imitar?¿emular? Casi diría que canalizar a John Lennon, como si de un medium se tratara. La voz, la forma de frasear es tan asombrosamente parecida a un Lennon de 1966-1967, que si me pusieran el disco diciendo que es el "disco perdido de John Lennon", me lo creería.
La producción es claramente psicodélica, y muy buena. También hay la ración de sintetizadores analógicos, pero integrados en el conjunto para sonar vintage.
En pocas palabras, lo definiría como el disco que John Lennon hubiera grabado en 1967-1968 si hubiera abandonado a los Beatles en 1966, con todas sus virtudes y todos sus defectos. Y me explico. Imaginemos por un momento que Lennon le echa agallas en 1966 y hace lo que quería hacer, dejar a Macca y a los Beatles y grabar por su cuenta. Habría grabado un disco con Strawberry Fields, la mitad de A Day in the Life, Lucy in the Sky with Diamonds, I am the Walrus y otras canciones que habría compuesto para completar las 12 de su album. Un gran album, ¿verdad? Sí, sería un gran disco. Eso es este Lonerism. Un gran disco. Mola mucho, como habría molado el hipotético disco de Lennon en solitario. Pero no le llegaría a la suela de los zapatos a Revolver ni a Sgt. Pepper. ¿Por qué?
Porque cansa. Son 12 canciones flotando en el hiperespacio psicodélico. Genial, porque son buenos temas, la producción es perfecta, las progresiones de acordes frescas, los arreglos eficaces. Pero después de tres canciones así, regresar a la tierra con un tema de pop puro con una melodía increible es lo que te pide el cuerpo. Al menos a mí. Y por eso los Beatles eran los más grandes. Porque después de Strawberry Fields escuchabas Penny Lane, porque si en Revolver había un Tomorrow Never Knows, había un Eleanor Rigby, tan grande en su estilo como la de Lennon. Paul tenía a John para subirlo a los cielos psicodélicos, y John tenía a Paul para bajarlo a la campiña inglesa (o al Londres de Dickens y Jack el destripador).
En cualquier caso es un disco que supera a la media de muy largo, y Tame Impala un grupo que merece la pena descubrir. Si Lennon hubiera tenido Pro Tools lo habría hecho tal cual.
La producción es claramente psicodélica, y muy buena. También hay la ración de sintetizadores analógicos, pero integrados en el conjunto para sonar vintage.
En pocas palabras, lo definiría como el disco que John Lennon hubiera grabado en 1967-1968 si hubiera abandonado a los Beatles en 1966, con todas sus virtudes y todos sus defectos. Y me explico. Imaginemos por un momento que Lennon le echa agallas en 1966 y hace lo que quería hacer, dejar a Macca y a los Beatles y grabar por su cuenta. Habría grabado un disco con Strawberry Fields, la mitad de A Day in the Life, Lucy in the Sky with Diamonds, I am the Walrus y otras canciones que habría compuesto para completar las 12 de su album. Un gran album, ¿verdad? Sí, sería un gran disco. Eso es este Lonerism. Un gran disco. Mola mucho, como habría molado el hipotético disco de Lennon en solitario. Pero no le llegaría a la suela de los zapatos a Revolver ni a Sgt. Pepper. ¿Por qué?
Porque cansa. Son 12 canciones flotando en el hiperespacio psicodélico. Genial, porque son buenos temas, la producción es perfecta, las progresiones de acordes frescas, los arreglos eficaces. Pero después de tres canciones así, regresar a la tierra con un tema de pop puro con una melodía increible es lo que te pide el cuerpo. Al menos a mí. Y por eso los Beatles eran los más grandes. Porque después de Strawberry Fields escuchabas Penny Lane, porque si en Revolver había un Tomorrow Never Knows, había un Eleanor Rigby, tan grande en su estilo como la de Lennon. Paul tenía a John para subirlo a los cielos psicodélicos, y John tenía a Paul para bajarlo a la campiña inglesa (o al Londres de Dickens y Jack el destripador).
En cualquier caso es un disco que supera a la media de muy largo, y Tame Impala un grupo que merece la pena descubrir. Si Lennon hubiera tenido Pro Tools lo habría hecho tal cual.
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