domingo, 5 de octubre de 2014

Frances Bean Cobain y su banda favorita

Frances Bean Cobain es la hija de Kurt Cobain y Courtney Love. Por ciertas malas decisiones financieras de su madre, es también la dueña de la parte de Kurt del imperio Nirvana. Y tiene 22 años. Rock and roll, ¿no?

Supongo que acabará formando su propia banda, como hacen todos los hijos de rockstars tarde o temprano. No necesitan triunfar (al menos económicamente), así que se pueden tomar las cosas con calma, experimentar. Con ese pedigrí te imaginas que formaría una banda grunge,¿no? Pues no. Sorpresa. Ella misma nos dice su banda favorita en twitter:


La verdad es que tiene cierta lógica. El grunge es la música de sus papás, así que no va a decir que Nirvana es su banda favorita. Podría decir alguna banda actual, y seguro que le gustan 50, pero ante una pregunta directa, responde OASIS. Y nació en 1992, así que en el momento de máximo esplendor del Britpop, ella tenía 2-4 añitos. Y es que parece que realmente le encanta el britpop, tiene bastantes tuits de este palo.


Normal, lo pasado siempre fue mejor, y los noventa ahora para ella serán míticos como para los Gallagher eran los 60. Los noventa son una década cool. El padre de Frances la inició con una explosión en 1991, y la cerró Radiohead con su Kid A. Entre medias mucha buena música, grandes bandas, aún muy buen sonido, la última década en que se grababa en cinta analógica en estudios reales con mesas de mezclas del tamaño de autobuses pequeños antes de que Pro Tools y autotune dominaran la Tierra.

En 1994 Kurt se suicida, y justo después aparece Oasis y su Definitely Maybe. Oigamos la opinión de Frances.

Pues lo dice bien claro. Para ella Definitely Maybe cambió el panorama cultural y millones de vidas (la suya incluida). Estoy de acuerdo, aunque le diría que su papá y sus colegas tampoco se quedaron cortos con Nevermind, seguro que se acuerda cada vez que tira de tarjeta de crédito ;-)

Pero hay más. Noel Gallagher ha dicho varias veces que Nirvana le gustaba, pero que él compuso "Live Forever" como respuesta al grunge y a un tema de Cobain "I hate myself and I want to die". Yo añadiría que todo el britpop es como la otra cara de la moneda del nihilismo del grunge, un canto a los buenos momentos. Si el grunge era pesimista, el britpop fue optimismo. Si el grunge era vamos a meternos jaco debajo del puente, el britpop era vamos a pasarlo bien (aunque sin cortarse un pelo tampoco, Cigarretes&Alcohol y "you might as well do the white line"). Si Kurt decía vamos a morirnos, Noel decía vamos a vivir para siempre.

No es raro que Frances, que se quedó huérfana en medio del nihilismo grunge, haga suyo el mensaje de Noel más que el de su padre (ambos nacieron en 1967). La vida es un poco de los dos (y mucho de hacer la compra, lavarte los dientes, hacer la colada...). Lo importante es que esas bandas eran auténticas, y la gente responde a lo auténtico.

martes, 22 de julio de 2014

Chicas bajistas

Me estoy dando cuenta últimamente que algunos de los grupos con más pegada de la historia del rock tienen una chica al instrumento más difícil de la banda: el bajo. No debe ser casualidad que los Pixies, Smashing Pumpkins y Sonic Youth, tengan como bajistas a un miembro del sexo que no padece la maldición de los machos alfa, esos que se dedican a marcarse solos innecesarios, el postureo, a tocar notas y notas, cuantas más mejor, a subir el volumen de su ampli al once, y un largo etc.

No, las mujeres al bajo son más contenidas, y puede que por no perder energía en comparar el tamaño de su instrumento con los demás músicos, consiguen darle a estas bandas un extraordinario punch. Cierto que detrás tienen casi siempre a un batería extraordinariamente potente (en el caso de Jimmy Chamberlin de los Pumpkins es evidente), pero también lo es que saben encajar, dejar espacio, y dar una base sólida como la roca (rock en inglés ;-) Se dedican a tocar el bajo, no a llamar la atención.

Si hay alguna interesada en unirse a una banda incipiente basada en sonidos alternativos, que escriba en este blog, por favor. Cualquier D'arcy Wretzky, Kim Gordon o Kim Deal que haya por ahí que se quiera traer su Fender Jazz Bass o Precision podemos hablar.

Ahí va un video de Kim Deal explicando su enfoque. Tiene más razón que una santa (que no es, gracias a Dios).


martes, 8 de julio de 2014

Paul McCartney "Early Days"

Después de un espantoso video con un robot para su canción "tecno" del álbum New (Appreciate) , Paul pone el foco donde debe. Una canción acústica con corazón, sencilla, y un vídeo en carne viva.

No hay mucho que decir, a buen entendedor...A mi me llegan muy dentro la canción y el vídeo. Maravilloso.


martes, 10 de junio de 2014

Definitely Maybe, It was 20 years ago today.

Esta temporada estoy en plan abuelo cebolleta comprando todas las cajas de los discos que marcaron mi generación. El Achtung Baby, Nevermind, In Utero, y ahora llegamos al britpop, con esta excepcional edición de lujo del Definitely Maybe.

Son albumes clásicos de estos que no van a repetirse. Sinceramente, dentro de 20 años no veo que vaya a haber celebraciones por discos que hayan definido este periodo en la historia de la música. ¿Qué se puede comparar con este Definitely Maybe y el inicio del britpop ahora? ¿Un disco de Tame Impala? ¿de Coldplay? No lo se, aunque me puedo equivocar.

La verdad es que cuando salió el Definitely Maybe ni me enteré. Por supuesto no escuchaba indie entonces (ahora tampoco), y aunque este disco fue número uno en el NME, en el mainstream español no era lo que se escuchaba. Todos estábamos flipados con la muerte de Kurt y el alucinante testamento de Nirvana en formato Unplugged. Sí recuerdo leer algún reportaje sobre Oasis en la Ruta 66, de cómo esta banda eran "los nuevos Beatles", con sus pintas a lo Revolver, flequillo y gafas de sol de colores. Pero de su música Wonderwall fue lo primero que me convirtió en fan. En 1995 me compré dos de los mejores discos de la historia: este Definitely Maybe y What's the Story Morning Glory.

Lo primero que pensé es que si hubiera nacido en Manchester muy probablemente habría estado en Oasis o similar. Yo tenía una banda en 1994. Habíamos empezado en 1989 siguiendo exactamente el mismo camino: la música de los 80 es una mierda, los Beatles y los Stones son los más grandes, vamos a peinarnos flequillo y hacer una banda de rock. Por supuesto no llegamos a nada, pero siempre vi a Oasis así, peña exactamente igual que yo. Fans de los Beatles que quieren ser los Beatles.

En Definitely Maybe ya es evidente, con el solo del My Sweet Lord de George Harrison en primer plano en uno de sus primeros singles ("Supersonic"). Pero como todos los grandes, toman prestado de los más grandes y crean algo nuevo, porque este disco tiene canciones con mayúsculas. Ese "Live Forever" atemporal. A pesar de que se les considera simples, no estoy de acuerdo. Las canciones fluyen milimetricamente, no hay nada al azar, todos los temas están medidos. En una palabra, sabían lo que hacían.

Tan medido que de hecho se grabó dos veces y se mezcló cinco o seis. La primera vez no funcionó. No captaba la fuerza en directo de la banda, por lo que en lugar de un ingeniero de estudio les grabó su ingeniero de conciertos, Mark Coyle. Gran decisión, suenan a banda tocando todos juntos. Las mezclas finales son obra de Owen Morris. El disco no sería lo que es sin haberse inventado el brickwalling, la técnica de masterización que hace que todo suene a un volumen altísimo, tanto si es un susurro como un golpe de Marshall (el principio de "Cigarrettes and Alcohol" da idea del proceso donde el ambiente de estudio se amplifica).

Hablando de las canciones, mis favoritas son "Slide Away", "Rock and Roll Star", "Bring it on down"...Bueno, y las demás. Como todo clásico, es imposible quitarle una. Ni "Digsy's Dinner", que por cierto Noel ha revelado recientemente que compuso como una parodia de Blur.

Noel Gallagher es uno de los mejores compositores de la historia, Liam Gallagher uno de los mejores cantantes de rock, y detrás tenían una banda sólida como una roca, con Paul "Bonehead" Arthurs creando el lienzo de distorsión, Paul "Guigsy" McGuigan al bajo y Tony McCarroll a la batería (totalmente infravalorado en mi opinión, este disco no sería lo mismo sin él). Definitely Maybe merece la edición de lujo (parece ser que durante 2014 saldrán además los dos siguientes álbumes). Será interesante escuchar el vinilo de 180 gramos, que sonará totalmente diferente.

Ojalá hicieran algún directo para conmemorar este 20 aniversario, aunque parece que no va a ser así. Sería ideal ver a la banda original tocando esta joya.



jueves, 22 de mayo de 2014

Montando un grupo: primer ensayo.

Inesperadamente, continúo con mi serie de entradas sobre la formación de un grupo nuevo. Mi grupo. Digo inesperadamente, porque por situaciones personales resulta que el batería (en lo sucesivo BT) y yo mismo (bajista, en los sucesivo BJ), nos habíamos quedado sin local de ensayo.

Una pequeña recapitulación. Nos habíamos quedado el verano pasado buscando un amplificador de bajo apropiado. Al final yo he comprado el ampli perfecto. Solo hacía falta el local y el resto de la banda. Y cuando parecía que estaba todo perdido, como suele pasar en estos caso, todo encaja...

BT me llama y me dice que está tocando con un guitarrista (llamemosle GR), que si me apunto. Como no estoy haciendo nada en especial más que música, le digo que sí. Me apetece tocar con gente. Y de repente empieza a rodar la bola.

Vamos al local de BT. Cabrón, no me había dicho que tenía local gratuito. El lugar es perfecto. Rodeado de industria pesada, y compartido por varias bandas, parece que estés en Manchester. Llegas y te codeas con otras bandas que ensayan "ey, tíos, qué bien sonáis", y todo eso. Me encanta el ambiente. Aparece GR, portando una strato mexicana. Intercambiamos saludos mientras nos conectamos. Yo saco mi Jazz bass y me conecto a mi ampli. BT se pone tras la batería y empieza a marcar un ritmo con el bombo. GR se conecta a un pequeño VOX, y saca una pedalera del tamaño de unos cuatro ipads unidos en horizontal. Vale, o Pink Floyd o U2. Las primeras notas son "Where the Streets have no name". U2.

Y GR resulta que las toca bien. Con perfección milimétrica. Es el primer ensayo. Soy Adam Clayton. BT se transforma en Larry Mullen. Primeros segundos tocando juntos y suena música...una archifamosa canción de U2. Calcada. Seguida de más U2.

Entre canción y canción GR se transforma en the Edge. Se pone un micro delante y berrea las canciones lo mejor que puede. Tiene una voz potente, y bonita, pero no la sabe controlar. Como si pones a un niño de 12 años a conducir una Harley Davidson. Fragmentos bien cantados se alternan con auténticos gallos cuando tiene que atacar notas altas. Un descontrol. El caso es que se lo está pasando de p madre.

Nuevo tema. "Dakota", de Stereophonics. Sonamos bien para ser la primera vez que la tocamos. No están las líneas de guitarras solista, pero suena. BT golpea bien los parches, y yo encajo las corcheas con mi jazz bass. GR berrea las notas altas de Kelly Jones como puede. Mal. falla más notas de las que da. Pero se contonea mientras sacude su guitarra alegremente. Uf.

Después GR me ofrece con deferencia el lugar ante el micro. "¿Quieres intentar cantarla tú?", "vale", contesto sin darle mucha importancia. Atacamos "Dakota" de nuevo. Mal que bien consigo encajar bajo y voz, no es un tema difícil de tocar y cantar a la vez. Como me encanta y me la sé de memoria, soy capaz de hacer una interpretación medianamente pasable. Al menos acierto el 99% de las notas que canto y toco. Al terminar me miran. Sé que a partir de ahora, pase lo que pase, yo, BJ, y no GR, voy a cantar "Dakota" en esta banda.

Hablamos. Quieren hacer temas propios, pero GR quiere un grupo con canciones en español, con nombre en español, y es fan de U2 y de otro grupo épico ahora separado, de Zaragoza, que pegó muy fuerte allá por los noventa. Uf uf... Yo digo que yo compongo en inglés, canto en inglés y quiero también temas propios. Mis temas propios. Pero que no me cierro a nada. Tratemos de abrir puertas, no de cerrarlas. Lo mismo para el nombre. Entonces GR suelta su primera frase antológica.

"Lo que no queremos son estrellas"

Supongo que se refiere a mi sentida interpretación de "Dakota". Sin pensar, respondo:
"Queremos sonar bien, ¿no?", a ver si pilla la indirecta de que la clave es acertar notas, igual que jugando al Rockband con la wii. Pensando habría respondido, "¿entonces qué coño haces con una guitarra?¿por qué no te pillas unas tijeras y te dedicas a cortar el pelo?". Pensando un poco más habría dicho, "Yo pienso justo lo contrario, deberíamos querer ser estrellas todos". Lennon lo entendió, pero comparar a Lennon con GR sería como comparar a Einstein con tu profesor de matemáticas.

El primer día no me deja clara muchas cosas sobre mis expectativas. Una banda de temas propios buenos, que llegue a algo. No a ser U2, pero sí a tocar en algún festival y a salir en Mondo Sonoro en alguna página escondida. No a ser millonarios, pero sí a ganar algo de dinero tocando. Ellos quieren tocar en bares. Y eso significa versiones. Acepto barco como animal acuático. Todos estamos de acuerdo en hacer temas propios, pero las versiones están bien para empezar a conocerse musicalmente. Saber lo que puede hacer cada uno.

Quizá es muy optimista pensar que voy a entrar en un local, decir, "aquí están mis canciones" y que todo el mundo lo flipe. Llevará algo más de tiempo, y no tengo demasiado. Dios, no me extraña que haya tan pocas bandas que lleguen a algo. Las que lo hacen son las que van a por la yugular. Billy Corgan, primer día, "a ver, aprenderos estas cuarenta canciones, si no os gustan, os podéis largar". Supongo que allí estarían Gish, Siamese Dream y por lo menos un disco de Mellon Collie. Yo no tengo los huevos tan grandes como Billy, así que usaré la táctica de Sting en Police. "Muy bonitas estas canciones punk, Stewart, vamos a tocar ahora este tango sobre una prostituta para rellenar repertorio".

Me estoy extendiendo mucho. En la siguiente entrada, llega un nuevo miembro, Guitarra Solista (a partir de ahora GS). Como estoy grabando los ensayos, si sois buenos os pondré alguna versión ;-)

viernes, 2 de mayo de 2014

Nirvana en el Rock and Roll Hall of Fame

Primer año que eran elegibles (a los 25 años de sacar el primer disco, 1989), y ya están dentro, con toda la justicia. La ceremonia de aceptación fue maravillosa, por varias razonas.

Primero, por verlos juntos. Estaban Krist, Dave, Pat Smear, y la familia Love/Cobain. Emocionante el abrazo de Courtney con Grohl tras años de peleas. Kurt estará viéndolo y diciendo, "sí, tios, así me gusta".

Dos, la banda en vivo con chicas haciendo el papel de Kurt. Increíbles St Vincent, Joan Jett, Kim Gordon y Lorde. Por lo visto preguntaron a varios "nombres" que no se atrevieron. Lógico. La voz de Cobain era intransferible. No me imagino a otro tío cantando Lithium. Y realmente me habría cansado ver a McCartney otra vez en el escenario. No, hacía falta ser atrevido y original. Y que Dave fucking Grohl (holy shit, dude!), cediera el foco a estas artistas emergentes (a excepción de Kim) ha sido bonito.

Se han salido, en mi opinión. Incluida Kim Gordon que, con la edad de mi madre (literalmente), hizo una performance punk que ya quisieran peña la mitad de su edad (en rock eso de la edad es una cuestión claramente mental).

Tres, los discursos. Dave ha demostrado por enésima vez que además de ser el tío más guay de la Tierra (junto a George Clooney), es un caballero y buena persona. Hizo un tributo al batería al que sustituyó en Nirvana diciendo "ey Chad, gracias por tus partes de batería en In Bloom, yo las toqué, pero las compuso Chad Channing" (Chad estaba en la sala y Dave le señaló, todos le aplaudieron). Y Krist Novoselic, uno de los hombres más afortunados del planeta (junto a Ringo Starr), sigue siendo un gran músico, bajista y la parte más divertida de Nirvana (que no era una banda depresiva en absoluto, solo hace falta ver vídeos en youtube).

Por supuesto, no hace falta decir lo obvio: solo faltaba Kurt. Básicamente él fue el que lo consiguió, soñando un día en los patéticos años 80 en plena era Reagan, en su dormitorio de adolescente, que iba a ser una rock star. Ya lo era entonces, y lo sigue siendo ahora esté donde esté. Whatever, NEVERMIND.


jueves, 24 de abril de 2014

¿Por qué mi guitarra no suena como la de (músico favorito)?

Si estás en esto de la música desde hace tiempo como yo, has pasado por todas las fases. Compras una guitarra eléctrica que te encanta, y al poco empieza a sonar sin brillo, muerta. La fase uno es darte cuenta de que no puedes esperar a que se rompan las cuerdas para cambiarlas todas. Cuerdas muertas, mal sonido.

Desde luego habrás pasado por comprar pedales de distorsión, chorus, delay, wah-wah, etc. Suenan guay, ¿verdad? Pero dentro de un tiempo no sonarán tan bien. Le das al potenciómetro y parece que estás pasando la aspiradora. Lo mismo pasa con las guitarras. Cambias de pastilla y se va el sonido, además de ir acompañado de otro golpe de aspiradora averiada. Le das al potenciómetro de volumen y suena como esas olas que rompen en la playa, cuando no se va el sonido del todo.

Yo he pasado por todas las fases, y he llegado a la conclusión de que los músicos famosos suenan bien porque tienen un técnico de guitarras. Dirás, "qué chorrada, sus guitarras son mucho mejores, mucho más caras, llevan millones en backline". Cierto, su guitarra es el modelo más caro, pero hoy incluso los modelos más baratos suenan bastante decentes, no digamos un modelo medio como el que tienes. Con ese estás casi al 90% de las mejores, con sus maderas de brazilian rosewood, y sus nacarados de reina de Saba. No se puede explicar la diferencia de sonido.

El técnico de guitarras es un señor/a que cobra 3000 dólares a la semana para que cuando Keith Richards coge su Telecaster suene lo mejor que puede sonar. Eso significa cuerdas nuevas y domadas, y sobre todo electrónica en perfecto estado.

Yo no me llevo bien con la electrónica. La electricidad me da respeto, supongo que después de mis experimentos infantiles con prendedores metálicos y enchufes. Pero cuando te metes a tratar con guitarras eléctricas, pedales y amplis no te queda otra. Y resulta que es más sencillo de lo que parece.

Como todo, lo he buscado en youtube. Un sencillo limpiador de contactos electrónicos (6 euros en Brico Depot), le das un poco en las conexiones de los pedales, abres la guitarra y le das a los potenciómetros, y milagro. Ya no hay más ruidos de aspiradora, no hay más pérdidas de sonido. Las guitarras suenan como nuevas. Los pedales de distorsión suenan limpios, sin estática. Tíos, el polvo, el óxido y la humedad se acumulan. El limpiador de contactos es nuestro aliado.

Keith Richards esto no lo sabe. No me lo imagino (poned voz de Kiz) "bueno, hoy toca limpiar la tele". Su técnico sí. Nosotros también. Cambiad las cuerdas y darle un par de toques de limpiador a las conexiones. Flipareis. Guitarra nueva.

Corre la historia de que George Harrison estaba como loco con su nueva Gretsch Country Gentleman, hasta que justo antes de la Royal Command Performance donde los Beatles tocaron para la Reina llevó la guitarra a una tienda de Charing Cross Road con la intención de cambiarla por otra nueva. El encargado (entonces eran honrados) le dijo que se la dejara esa tarde. Le cambio las cuerdas muertas, le limpió la mugre de meses de carretera y afinó bien la electrónica. George fue a por ella y tocó como nunca delante de Su Graciosa Majestad. Entonces ni los Beatles tenían técnicos de guitarra.

Os dejo un vídeo sobre el tema. Hacedlo y solo tendréis que practicar escalas para sonar bien.




miércoles, 16 de abril de 2014

Grupos españoles de los años 60

Con el fallecimiento de Antonio Morales "Junior" se va una de las principales figuras de la música española de los 60-70. Hace mucho que su estrella se había apagado, pero no hay que olvidar que con los Brincos y posteriormente con su mujer Rocío Durcal brilló bastante.

Eso me da pie para hablar de la España de los 60. Mientras el mundo anglosajón flipaba primero con la british invasion y luego con la psicodelia, dando la mejor cosecha en toda la historia del pop/rock, en España triunfaba Manolo Escobar con "Mi Carro". Ese era el gran éxito aquí cuando los Beatles sacaban Sgt. Pepper. Ahí era donde estaba la mayoría del país, entre el "Mi carro" y el "Que viva España".

Estamos hablando de una época con una cadena de televisión en blanco y negro, con teléfono de baquelita, con una radio naZional, y con una prensa ferreamente controlada. España era una dictadura militar tan gris como un bunker de cemento (lo que en definitiva era todo el país).

Y sin embargo durante esa época surgieron grupos españoles que seguían la estela de la Inglaterra de los años 63-69 con una calidad asombrosa. Los más claros ejemplos son los Brincos y los Bravos, que emulaban a los Beatles y a los Rolling Stones respectivamente.

Los Brincos tuvieron su propia Beatlemania, que se denominó "Brincosis". Cuatro chicos, con Junior haciendo el papel de Paul con cara de querubín y Juan Pardo cantando con él en armonías a lo Everly Brothers, y Fernando Arbex (fallecido hace ya tiempo) y Manuel Gonzalez. Temas como "Flamenco" (su "Twist and Shout", un tema absolutamente redondo que habrían firmado orgullosos Lennon y McCartney), "Lola" o "Un sorbito de Champan" ponen aún la carne de gallina. Los sonidos no tienen nada que envidiar a los que los ingleses conseguían en Abbey Road.

Los Bravos eran más....bravos. La contrapartida "rockandroll" a los buenecitos y muy españoles Brincos (con sus capas negras y sus pelitos largos pero con raya al lado). Con Mike Kennedy al frente, un cantante alemán que imagino que habría visto bastante vida en el Reeperbahn de Hamburgo, dieron el pelotazo con el "Black is Black". Y digo pelotazo, porque fue muy grande. En 1966 estos tíos encaramaron este temazo en el número 1 de las listas inglesas abriéndose camino entre los Beatles, los Stones, los Kinks etc. Eso es como si en 1992 un grupo español hubiera  llegado al número 1 en las listas en Seattle desbancando a Nirvana, Pearl Jam, y Soundgarden. Un logro inaudito. Pero el tema lo valía. Fueron rock stars e incluso hicieron su película pop ("Los Chicos con las Chicas", 1967).

Había muchos más de gran calidad. los Sirex, los Salvajes, los Mustang, Lone Starr, etc. A mí personalmente me gustan especialmente los Pasos (pop de muchos quilates). Todos estos eran los que giraban en los tocadiscos portatiles color naranja de los guateques de nuestros padres mientras se comían unas patatitas con cocacola (alejados de la hierba y el ácido de los ingleses, eso sí).

Y es que la música, como la vida, se abre camino. En el peor de los contextos socio-culturales pueden surgir maravillas musicales incontestables.




viernes, 4 de abril de 2014

20 años sin Kurt Cobain

Es de esas situaciones en las que te acuerdas perfectamente donde estabas y qué hacías. El 8 de abril de 1994, día en el que saltó la noticia del suicidio de Kurt Cobain, yo iba en coche camino de un ensayo de mi banda y lo escuché por la radio junto al guitarra. No recuerdo mucho más, ni sentir una especial pena. Sus adicciones eran de dominio público así que no me sorprendió demasiado.

Los años en los que Nirvana dominaron la tierra me pillaron con la edad ideal, 15-18 años (vaya, acabo de revelar mi edad) y a pesar de que tenía y escuchaba el Nevermind, no puedo decir que fuese el fan en el que me he convertido con los años. Mirando atrás veo que la muerte de Kurt fue mucho más significativa de lo que parecía.

No se podía prever, pero con Kurt Cobain murió la última rockstar auténtica que ha dado la industria. Es un tópico, pero creo que es cierto. A partir de entonces el mundo de la música cambió radicalmente como analizo en mi entrada anterior sobre la piratería, y a día de hoy es casi imposible que vuelva a darse un fenómeno como Nirvana. No entro en si es positivo o negativo, pero si es muy diferente.

En los 2000 las estrellas de rock se llamaron iPod, Napster, y ahora Spotify, etc. Además Kurt fue el último que personificó el rock como rebelión, como honestidad brutal, como líder generacional. Eso no ha vuelto a pasar ni volverá a pasar.

¿Qué habría hecho Kurt en estos 20 años? Tenía 27 años, mucha vida por delante. Con un talento tan grande como el suyo, me imagino que aún tendría mucho que aportar. Sin embargo Nirvana tenía sus días contados según todos los rumores. Dave Grohl ha confirmado que la banda necesitaba un descanso, y muy probablemente hubieran dejado de girar y grabar poco después.

Kurt no era solo músico, sino artista plástico, con lo que me lo puedo imaginar exponiendo sus obras, publicando algún libro, pero sobre todo apartándose del ruido y del hype del grunge, que ya en 1994 estaba dando sus últimos coletazos con las camisas de franela vendiéndose a 30$ en Wal Mart.

Si hubiera conseguido abandonar las drogas, seguramente se habría centrado en su vida con Courtney y Frances un par de años, y hacia 1997 habría vuelto ya sin Nirvana con nueva música. No me lo imagino abrazando la electrónica, así que el fin del milenio le habría cogido abrazado a su guitarra acústica siguiendo los pasos de Leadbelly. La única pista es el último tema de Unplugged, ese "Where did you sleep last Night?" que hiela la sangre y a mi me sigue pareciendo su mejor interpretación.

No habría encajado muy bien en la era de internet, era un tío al que le gustaba el vinilo, detestaba el CD, con lo que el mp3 le habría espantado. Paradojicamente en 2014 encajaría mucho mejor. Era un hipster en 1992, con sus gafas de pasta, así que sería feliz a sus 47 años con sus gafas y sus vinilos.

No creo que hubiera sido muy fan de Foo Fighters, que sin duda Dave habría acabado montando incluso con Kurt vivo. De lo que no dudo es de que Nirvana habrían vuelto a grabar y a girar en el nuevo milenio. Cómo podría haber sido su música es especular, pero probablemente un Kurt maduro de 40 y pico años no dejaría títere con cabeza en este mundo de globalización de la pobreza, austeridad y estafas planetarias. Me gusta imaginar que hubiera usado la honestidad del punk rock y la accesibilidad del pop que manejó como nadie para decirles cuatro verdades a la cara a los poderosos.

Nunca lo sabremos porque hace 20 años decidió meterse un chute mortal de necesidad de heroína y por si fallaba meterse una escopeta en la boca y apretar el gatillo. Lo que sé es que daría lo que fuera porque Kurt hubiera cumplido 47 años y hubiera sido él y no Paul McCartney el que se metiera en un estudio en 2012 con Krist y Dave.


viernes, 28 de marzo de 2014

Sobre la piratería

Acabo de ver este interesantísimo programa de la Sexta (la mejor cadena hoy por hoy en España, IMHO; si quiero ver el NODO y reirme pongo la 1, Intereconomía o Trece TV) sobre piratería. Toca un poco de todo; películas, libros, las pérdidas de empleo que conlleva, los pobrecillos chicos del top manta, las mafias...

http://www.atresplayer.com/television/programas/equipo-de-investigacion/temporada-1/capitulo-86-quin-est-detrs-piratera_2014032800391.html



Me quedo con la música para hacer un comentario. Efectivamente, se acabó poner un disco en el mercado, hacer cuatro "galas" y sentarte en tu casa de Miami a meterte los millones por la nariz. Salvo para los nombres muy establecidos que lo petaron antes de que empezara a rodar la bola de nieve hacia 1998.

Hagamos un poco de historia. La INDUSTRIA (lo pongo en mayúsculas porque llegó a ser muy grande) discográfica tal como la conocíamos antes de que petara empezó hacia mediados de los 60. Antes de eso había empresas más o menos grandes pero empresas sueltas, no una industria de miles de millones. La EMI y Decca en Inglaterra, la RCA en EEUU, etc. Vendían discos y crecían, pero el pastel no era por ejemplo el de la General Motors.

Por poner un ejemplo que conozco bastante bien (y que es clave para ver la evolución), Los Beatles fueron contratados por Parlaphone, sello de EMI, en 1962. En royalties por disco vendido ganaban tan poco que si  vendían como 1 millón (entonces para un grupo nuevo era como decir, "si llegas a Jupiter en monopatín") ganaban unas 700 libras cada uno. Sin duda un dinero respetable, pero no daba para una mansión.

La clave del negocio era que si llegaban al número 1, aumentaban su caché en directo y los contrataban en más sitios. El disco era una herramienta publicitaria más, cuya función era más que nada sonar en la radio, y el trabajo de los músicos eran los conciertos. Me suena de algo.

Sí, se esperaba vender, pero el beneficio se lo llevaba la empresa. ¿Qué pasó? Que vendieron de tal manera que tanto Los Beatles como muchos otros crearon una industria. En 1967 hicieron dos cosas fundamentales: dejaron las giras, renegociaron su contrato discográfico y se dedicaron exclusivamente a grabar discos.

A los pocos años, con las ventas de discos aumentando exponencialmente, todos los artistas estaban ganado auténticas fortunas. Las nuevas grabaciones se empezaron a espaciar porque para qué grabar dos LPs al año, si uno se vendía durante 3 años como rosquillas. Las giras aunque cada vez más grandes, también se espaciaron en el tiempo.

Estamos hablando de una época, finales de los 60, 70, y 80 (aunque menos), en la que cada disco nuevo era un acontecimiento. El amor que hoy día se le tiene al smartphone en 1973 se dedicaba a un trozo de vinilo. Parece increible, pero es así. Se hacían fiestas de escucha, se fumaban un poco de hierba, y ponían a girar lo nuevo de Pink Floyd.

Fast Forward, años 2000 del nuevo siglo. Napster. Se empieza a compartir archivos. El principio del fin. Aunque las tostadoradoras de CDs baratas a finales de los 90 ya habían hecho pupa, esta vez fue una estocada en el corazón mismo de la industria. Nunca más iba a haber un Thriller, un Nevermind,...¿O sí?

Quizá no comprando, pero a los grupos los conoce todo el mundo. Mi colega Ra lo dice muy claro: "En 1995 ibas a un concierto de un nombre internacional bastante conocido y éramos cuatro. Ahora vas al concierto del grupo de la ciudad de al lado y llenan la sala".

¿Es mala la piratería entonces? Sí, lo es en parte porque ya no hay una industria que se dedique a apoyar talento nuevo. Ahora hay algunas empresas cada vez más pequeñas que se dedican a aprovechar su catálogo pasado en forma de reediciones deluxe, y muchas indies con poco poder para dar realmente a conocer a una banda en todo el mundo. Sí, hay discos a millones en internet gratuitos, pero eso significa mucho ruido.

Yo siempre compro discos de grupos nuevos para apoyarlos. Luego están los Bowies, McCartneys, U2, Springsteen, Dylans, etc...que deberían hacer lo siguiente: dejar de quejarse por la piratería y cobrar por los discos algo simbólico, o mejor, cobrar y crear un fondo de apoyo a artistas nuevos, en vez de comprarse el segundo Learjet (como decía Waters).

Porque en realidad que un chavalín de 16 años con una paga de 5000 pesetas al mes (30 euros) tuviera que ahorrar 2000 pesetas si quería escuchar Led Zeppelin IV en 1990 era una estafa. Eso era también piratería.


jueves, 6 de febrero de 2014

Daft Punk, Random Access Memories revisitado

Como rectificar es de sabios, voy a hacer un par de correcciones sobre mi crítica al disco de Daft Punk, un fenómeno que además ha arrasado en los Grammys.

No, no es que vuelva con el rabo entre las piernas y de repente me apunte al carro de Daft Punk. Sigo pensando que es muy triste que un disco como este llame tanto la atención. Niles Rodgers hacía cuatro como este todas las semanas en los 70s, mismo sonido, mismos ritmos, mucho mejores melodías, clasicos instantáneos. A Daft Punk les lleva cinco años, 4 estudios, 80 músicos, 15 cantantes, 8 productores y consiguen algo que se acerca a lo que se hacía todos los días en 1978. Ya digo, triste.

Pero hay alguna que otra canción que reconozco que no me quito de la cabeza. No son tontos, saben donde están los hits. El "Get Lucky" es extremandamente pegadizo, tanto que tras ver la actuación en los Grammys no me lo pude quitar de la cabeza en días. Y sí, suena genial, como no podía ser de otra manera con lo que se han gastado.

El nuevo single también está bien, este "Instant Crush" en el que destaca la voz de Julian Casablancas. Si me juran que este falseto sale de la misma garganta que berreaba el Last Nite no me lo creo, pero sí, es él. Y aquí está el video para probarlo. Por cierto, un video estupendo. Se están gastando las pelas, se están estrujando el cerebro para llamar la atención, y eso en música siempre tiene su recompensa.